🍐 Tarta de Pera Y Avena con Miel

Un dulce suave, sin prisas, sin culpa. Solo cuidado y sabor real.

✨ Un pequeño preludio…

Hay recetas que no nacen solo del hambre, sino del alma.

Recetas que aparecen en los días lentos, cuando una quiere regalarse algo bonito…

Algo que alimente sin pesar, que endulce sin castigar, que huela a horno caliente y a ternura.

Esta tarta de pera y avena con miel es eso.

Una forma de decir: “estoy aquí, me cuido, y merezco algo bueno.”

Sin azúcar refinado. Sin prisas.

Solo ingredientes reales… y un poco de cariño.

📝 Ingredientes suaves y reales:

  • 3 peras maduras

    (2 van dentro, 1 decora por fuera como una caricia)

  • 2 huevos camperos

    (porque cuando algo va al horno, que sea de verdad)

  • 160 ml de leche de avena

    (o la que tengas, lo importante es el mimo)

  • 110 g de miel suave

    (no para empalagar, sino para abrazar)

  • 46 g de AOVE suave

    (el aceite que acompaña sin invadir)

  • 30 g de Skyr natural o yogur griego

    (una cucharada de equilibrio)

  • 220 g de harina de avena integral

    (para que el cuerpo lo reciba bien)

  • 1 cucharadita de levadura (6 g aprox)

  • 1 pizca de sal

  • 1 cucharadita de canela (opcional)

  • Almendras laminadas

    (como pétalos crujientes para coronar la dulzura)

🥣 Paso a paso (con calma):

1. Prepara las peras

Pela dos peras y córtalas en cubitos.

La tercera, córtala en láminas finas… como si la estuvieras acariciando con el cuchillo.

(Verás qué bonito queda en cámara. Tus manos, la fruta, la luz.)

2. Mezcla los huevos y la miel

Hazlo con cuidado.

No hay prisa.

Deja que se aireen un poco. Que se encuentren.

Añade después el aceite, la leche y el yogur.

Todo fluye… como los días que van bien.

3. Integra lo seco

Harina, levadura, canela, sal.

Mezcla hasta tener una masa densa, suave.

Más espesa que un batido, pero no tan seca como un pan.

Que caiga despacio de la cuchara, como una cinta que se desliza.

4. Añade la fruta a la masa

Los cubitos de pera entran ahora, sin alborotar.

Remueve con movimientos envolventes, como si te recogieras a ti misma.

5. Vierte en un molde y alisa con cariño

Un molde redondo, 20–22 cm.

Papel vegetal abajo, para que luego no duela desmoldar.

Alisa la superficie… y sonríe, si puedes.

6. Decora con las láminas y las almendras

Coloca la pera en forma de abanico.

Hazlo bonito.

No para mostrarlo, sino porque tú también mereces belleza.

7. Al horno, con mimo

160 °C con ventilador.

Pon la bandeja ligeramente por debajo del centro.

Deja que hornee durante 40–45 minutos.

A partir del minuto 30, vigila.

Si se dora demasiado, cúbrela con papel de horno.

Pincha con un palillo. Si sale limpio o con migas húmedas, está lista.

8. Enfriar, pincelar, saborear

Sácala y deja que respire sobre una rejilla.

Cuando esté tibia, pincélala con un poco de miel templada.

Le dará ese brillo suave que tienen las cosas bien hechas.

🍵 Y después…

Tómate un trozo en silencio.

Acompáñalo con una infusión y deja que la casa huela a horno, a fruta, a descanso.

A veces, cuidarse sabe a eso.

A una tarta sencilla, hecha con las manos y el alma.

Anterior
Anterior

Bienvenidos a mi rincón

Siguiente
Siguiente

Hoja de Otoño en crochet